Dentistas de todo el mundo enfrentan las consecuencias de la pandemia en la salud bucal de la población y lo definen como un «desastre dental»

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Un año después de la pandemia, los consejeros y miembros de la FDI aseguran de primera mano que están viendo las secuelas del coronavirus en la salud dental y las encías de las personas en las consultas dentales de todo el país. "Llamémoslo por lo que es: un desastre dental", afirma el Dr. Gerhard Konrad Seeberger, presidente de la Federación Dental Mundial de la FDI, añadiendo que "las restricciones han influido en las dudas sobre la salud bucal, pero no cuentan toda la historia".

Durante la primera ola del brote de COVID-19, las consultas dentales de todo el mundo se vieron obligadas a cerrar. Durante dos o tres meses, todas las citas dentales tuvieron que posponerse o cancelarse, excepto los tratamientos de emergencia urgentes. La Organización Mundial de la Salud informó que los servicios de salud bucal se encontraban entre los servicios de salud esenciales más afectados debido a la pandemia de COVID-19, y el 77% de los países informaron una interrupción parcial o total.

Entre la primera y la segunda ola, las consultas dentales en muchos países pudieron reabrirse. Los dentistas siempre han cumplido con los protocolos más estrictos de prevención y control de infecciones y también han revisado las medidas de higiene exigidas por los gobiernos durante la pandemia de COVID-19. Además, una encuesta reciente indica que los profesionales de la salud bucal tienen tasas de infección por SARS-CoV-2 significativamente más bajas que otros trabajadores de la salud en la mayor parte del mundo.

A pesar de esto, muchas personas todavía han evitado los chequeos de rutina y solo visitan al dentista cuando sienten un dolor extremo. Muchos han desarrollado caries dentales avanzadas y complicaciones relacionadas, incluidas infecciones, lo que hace que el tratamiento sea más complejo.

Hoy en día, los dentistas se enfrentan a las consecuencias de un año de cuidados y tratamientos dentales interrumpidos, apuntan desde la FDI.

El profesor Paulo Melo, un consejero de la FDI que enseña y ejerce la Odontología en Oporto (Portugal), ha visto a una docena de pacientes de alto riesgo que tenían miedo de infectarse con COVID-19 y pospusieron sus citas. Se recomienda a los pacientes de alto riesgo que se realicen un chequeo dental cada tres a seis meses. En cambio, muchos pacientes han esperado de nueve meses a un año, o más, entre citas. Muchos han informado de graves dolores de muelas y complicaciones que han provocado extracciones en algunos casos y tratamientos de endodoncia en otros.

“Durante la pandemia, los pacientes de alto riesgo han tendido a desarrollar más de un problema, a menudo exhibiendo tres o cuatro al mismo tiempo porque ha pasado demasiado tiempo sin un chequeo”, asegura Melo. "Los problemas suelen incluir lesiones de caries y enfermedad de las encías".

"Las caries dentales que podrían haber sido tratadas con una simple restauración ahora han pasado a la etapa de periodontitis apical y abscesos, que requieren un tratamiento más sofisticado", apunta el Dr. Vanishree MK, profesor de odontología de salud pública, con sede en Bangalore (India). "Los pacientes deben dejar de lado sus miedos y no posponer el tratamiento dental de rutina esencial".

Una de las consecuencias dramáticas de la pandemia es que los problemas de salud bucal que no se consideraron urgentes durante el brote de la pandemia, de hecho se volvieron urgentes después de tener que esperar dos meses para buscar tratamiento”, destacó la Dra. María Fernanda Atuesta Mondragon, presidenta de la Federación Odontológica Colombiana y concejal de la FDI. "Hemos visto a algunos pacientes sometidos a un tratamiento de ortodoncia que han perdido los espacios que se crearon para que sus dientes se alineen, mientras que otros han desarrollado problemas periodontales importantes".

Cambios en la rutina de cuidado bucal

Los repetidos bloqueos de la pandemia, las restricciones a los movimientos de las personas y los edictos sobre el trabajo en el hogar han contribuido a cambiar los hábitos y comportamientos diarios, lo que en última instancia ha afectado la salud bucal de las personas.

Es imperativo modelar buenos hábitos de cuidado bucal como el cepillado de día y de noche, según un estudio de investigación global realizado por Unilever, que encontró que los niños reflejan los comportamientos de los padres en detrimento de su propia salud. Los niños tienen siete veces más probabilidades de omitir el cepillado si sus padres no se cepillan día y noche. Los dentistas encuestados coincidieron en que el cambio en los hábitos de cuidado bucal de los niños se debió al cambio en las rutinas de los padres. A pesar de los desafíos actuales de la pandemia, es fundamental que los padres prioricen sus rutinas de cuidado bucal y las de sus hijos.

Por último, el Dr. Seeberger enfatizó que “la gente no debe tener miedo de visitar al dentista. Salvaguardar la salud bucal es de suma importancia para garantizar la salud general, el bienestar y una buena calidad de vida".

 

 

 

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